Aún

Aún te espero, lento suave vaivén, balance de caderas, balanceo de los pies, delirio pensar(me). Yo. Autentico ser que respira, ser revolucionario, ser esplendoroso. Tu mirada, su mirada, la mirada. Existimos como solemos existir sin razón aparente, sin la cordura que caracteriza las horas entre el mediodía y la tarde azul.
Impulsos que me mueven, el vómito verbal que fluye sin detenerse, me. Noches frente a una pantalla blanca. La fotografía de aquella espalda, la enredadera que haciende con desesperación, acelerada, como yo, como el corazón que dejara de latir. Inevitable. 
La boca que fluye, tu corazón latiendo, mis ojos cerrándose, la piel derritiéndose. Sábanas entremezcladas, aullido medianoche, te conozco conciencia infinita, augurio en tu mirada, quimera exquisita, viento colándose en la rendija de ventana que habita en tu cuarto.

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