Desvaríos nocturnos continuados

La imposibilidad de conciliar el sueño imaginando monstruos sobre la cama. Los besos desbordados son la más mínima de las pasiones, la agonia azotando tu puerta se ha enojado y la tristeza ha decidido visitarte cada que se le antoje. Gritas en silencio que se vaya, para, respira profundo, sigue. Pequeños lapsos de tiempo en los que no recuerdas nada, haces algo sin saberlo. Te enredas entre las sabanas en una fresca noche de Agosto y tal vez las lluvias intensas te toquen.
18 es el número especial, como pensar en magia al pensar en él, número impar glorioso, diecisiete y de nuevo empieza la cuenta regresiva. La anticipación se revuelve con nervios en tu estómago, la cordura pende de un delgado pedazo de mecate por donde las hormigas más púrpuras y rojas acortan camino; el mareo sólo de pensar en las alturas, la distancia entre el piso y una silla te derrite en frío e inestabilidad. El verano retorcido entre frías lluvias de Agosto. Recuerdos del año pasado. Tic tac de un reloj y párpado pesados para dormir imaginando historias; las madrugadas te acogen como vieja amiga, demasiado suave te mecen hasta el punto máximo de cansancio, tus sueños se desbordan como espuma de jabón, se derriten cuando despiertas. 

Fotos blanco y negro. Sol. 

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