Una gran X

Contracorriente.
Contrareloj.
El Verano se me escapa demasiado rápido, va demasiado lejos.
Dieciséis malditos veranos, dieciséis fechas parejas que pretenden ser felices cuando me parecen enormes decepciones. El tiempo vuela y derramo sonrisas, a veces sin sentirlas, incómoda, triste, mal.
Tóxico.
El Tiempo corre demasiado rápido y no ganaré.
Decepción.
Soy esa criatura triste que ama serlo, una bestia que anhela cariño y a la vez le rechaza y le teme.


Tic tac, tic tac; despiértate. 
El color inexistente de los océanos se derrama por tus ojos, brota de tus labios, como sangre y vómito, espeso; las venas y las arterias se me escapan y me enredan, me rompen, colapsa.
Palabras que me drenan.
Púdrete.

Como en esta y muchas noches/madrugadas más, las estrellas brillan, demasiado lejanas. Puedo decir que titilan marchitas y amarillentas, viejas y en desuso. Brillan como si estuvieran cansadas, altamente.
Ungatopúrpura demasiado triste, demasiado solo y un asco siendo romántico. Una criatura demasiado indefensa.
No sé si soy capaz de querer.
Me desgasto y los edificio siguen sin ser demasiado guapos.
Una insana necesidad de detestar a casi todos.

Desnudarme el alma con un par de cerillas y buscar ese botón que me reinicie y haga volar todo; esas sonrisas tan, tan perdidas.

Los puntos suspensivos son guapos porque parece que a casi nadie le gustan los finales, pero a mi parecen encantarme e iniciar de nuevo, de ser posible, mejor.

Comentarios

Entradas populares